Una ciudad puede ser la suma de viviendas donde reside la gente, de calles por donde se circula o de equipamientos donde se reciben servicios. O puede, también, ser la expresión de una apuesta colectiva por convivir, desarrollar nuestras inquietudes y aspiraciones de calidad de vida, y contribuir a un mundo mejor desde lo que nos queda más cercano. Es a esto a lo que más se aproxima Rivas Vaciamadrid, la ciudad que muchos y muchas hemos elegido como el lugar en el que vivir.

Si miramos unas décadas atrás y repasamos el camino que nos ha traído hasta aquí, encontramos una ciudad cuyos vecinos y vecinas siempre han mostrado un carácter comprometido y participativo. Rivas tiene un alma especial, que no ha resultado por arte de magia ni es patrimonio de nadie que más que del conjunto de personas que aquí habitamos. Hoy somos una referencia por nuestros servicios públicos, por nuestro urbanismo al servicio de la mayoría social, por plantarle cara al calentamiento global, por nuestro empeño en dar voz y oportunidades a todo el mundo y por defender las causas justas. Pero todo eso no se hace solo ni cae del cielo, sino que es el reflejo de cómo somos los y las ripenses.

Vivimos un momento difícil y cambiante, con una grave crisis económica. Un momento en el que muchos vecinos y vecinas lo están pasando mal. Un momento, en fin, de incertidumbre, en el que hemos de poner en común más que nunca nuestro compromiso con lo que nos rodea. Porque nos merecemos la oportunidad de mirarnos de frente y encontrar, en el orgullo de lo mucho que hemos conseguido de la mano, fuerza para seguir adelante.

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