Un Ayuntamiento no puede hacer otra cosa que ponerse al lado de sus vecinos y vecinas cuando plantean reclamaciones sobre un tema tan sensible e importante como es la seguridad ciudadana. A la derecha se le suele llenar la boca cuando habla de seguridad ciudadana y es un tema que usa, cuando está en la oposición, de forma irresponsable, como tirachinas político contra la izquierda. Sin embargo, cuando gobierna sólo se preocupa de la seguridad ciudadana en aquellas zonas de las ciudades en las que vive su base social, y tiende a esconder en zonas alejadas geográfica o incluso políticamente aquello que no quiere que se vea en sus calles.

Durante los últimos años, con el Partido Popular en el Gobierno de la Nación y en el de la Comunidad de Madrid, Valdemingómez se ha convertido en el mayor hipermercado de la droga de Madrid y en uno de los más grandes de España. Ello ha tenido consecuencias en nuestra ciudad, en especial en la zona oeste (básicamente, las urbanizaciones de Covibar y Pablo Iglesias) en las que últimamente proliferan delitos relacionados con el menudeo de droga, como pequeños hurtos en coches, trasteros e incluso viviendas.

Durante los últimos años, en varias ocasiones hemos pedido a la Delegación del Gobierno que se comprometiera en la erradicación de este concurrido mercado de la droga, porque lo cierto es que el importante trabajo de los cuerpos de seguridad no es suficiente y se requiere de una intervención estratégica global que coordine mejor los recursos existentes y destine más. La respuesta que hemos recibido de Cristina Cifuentes a esto último ha sido el silencio, y ello a pesar de que ha sido durante su mandato cuando Valdemingómez ha crecido como supermercado de la droga hasta convertirse en uno de los más grandes de España. A ello hay que sumar un problema añadido: los recortes en políticas sociales decididos por la Comunidad de Madrid han tenido como consecuencia el desmantelamiento de los dispositivos de salud y asistencia social que atendían a las personas toxicómanas que pasaban por allí.

Por eso, el martes por la tarde tuvo lugar una reunión en la que participaron colectivos sociales y vecinales de Rivas Oeste y la Cañada Real, y en la que estuve en calidad de Alcalde. Decidimos pedir a la Comunidad de Madrid y a la Delegación del Gobierno que se desmantele el mercado de la droga de Valdemingómez, así como una reunión con el presidente de la Comunidad para pedirle la recuperación de las políticas sociales y sanitarias destinadas a las personas drogodependientes.