Hoy participé en un desayuno informativo organizado por Cinco Días sobre medio ambiente y desarrollo sostenible. Hace unas semanas, los directivos de las empresas más importantes de la industria siderúrgica europea publicaron una carta abierta en la que emplazaban a la UE a tomar una decisión ante una disyuntiva: contaminar o empobrecernos. Los hombres de oro de la industria no escatimaron en gastos, pagaron una página completa en los principales periódicos europeos para lanzar este ultimátum. Bajo la bandera de la competitividad buscan autorización para destrozarlo todo. En los últimos años hemos comprobado que la competitividad sirve para todo: para empobrecer personas, para desmantelar derechos, para volver a la ley del más fuerte…

Creo que proteger nuestros recursos naturales es la forma más inteligente de sobrevivir. Y ellos también lo pensarían si la avaricia y la búsqueda del beneficio inmediato no les cegara. No podemos crecer si quemamos el planeta. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo.

En Rivas hemos demostrado que se puede crecer sin contaminar. Es más, que es una forma muy inteligente de ahorrar y también de generar nuevo empleo. No son palabras son hechos. Hemos sustituido tres de cada cuatro luminarias de la ciudad instalando LED. Hemos ahorrado más de siete millones de euros. En el resto, gracias a los ahorradores de energía que hemos instalado, hemos reducido el gasto en un 80%.

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